mercoledì 14 gennaio 2015

BAJO LA LUNA LLENA. Juan José García Alcañiz

Fermincito era un niño de siete años que una noche de verano paseaba de la mano de su padre por el parque.

- Papá ¿eso es la luna llena?, dijo, señalando la gran bola que colgaba del cielo, reluciente.
- Sí, hijo mío, eso es la luna llena, brillando con todo su esplendor.
- Papá ¿De qué está llena?
- De sueños, ilusiones y esperanza.
- Pero esas cosas no se pueden ver.
- Para eso tiene tanta luz, además cada uno ve sus propios sueños.
- Y ¿Por qué se vacía?
- No se vacía.
- Pero, para que se vuelva a llenar, antes tiene que vaciarse.
- Ya te he dicho que no se vacía, le caben todos los sueños, ilusiones y esperanzas.
- Y ¿Por qué no se ve así todos los días?
- Porque tiene una cara oculta.
- Aahh! 

Fermincito mantuvo unos segundos de silencio, para alivio del padre.

- ¿Cómo sabes que tiene una cara oculta; si no se ve?
- Todo el mundo lo sabe.

Al niño no le convenció la respuesta, pero notaba que el tono de su padre había cambiado, y guardó un prudente silencio.
Por fin se ha callado, pensó el padre, pero el silencio duró muy poco.

-¿Sabes si vive alguien en la luna? 


Cuento seleccionado del blog Adelamicro que junta textos de enfermos de Ela (Esclerosis Lateral Amiotròfica). Para participar de la selecciòn reservada a los afectados por la Ela ver la convocatoria. 

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