mercoledì 14 gennaio 2015

LA SIRENA Y EL PESCADOR. Valentina Velázquez

Volvía a pasar. Empezaba la semana de Carnaval y mi padre partía ilusionado, como un adolescente, tras el ritual que preludiaba lo de tantos años: “un beso por papá y por mamá, que te quieren mucho”. Esta vez, el abuelo no tuvo más remedio que contarme la historia de sus vidas, que también era la mía.

Fue en Carnaval. Mi padre, que es pescador, iba disfrazado de Capitán, y conoció a una Sirena. Todos llevaban audaces disfraces, pero la Sirena fue la más aplaudida por su rara belleza y su hipnótico canto. Y se enamoraron. El último día, la Sirena pidió a las deidades marinas ser completamente humana. Y decidieron vivir juntos. Cuando nací yo, Ondina, la felicidad parecía completa. Pero mi madre no soportó la nostalgia del mar, y un día de viento y tormenta, el agua se la llevó. Desde entonces la permiten volver una semana al año; si estuviera más, moriría.

Por eso mis padres viven intensamente la semana de Carnaval... como si no amaneciera nunca.

Desde niña, por las noches, oigo una bella canción que me habla del mar. Me arropa y mece en las largas noches de insomnio y pesadillas.

...Y es por eso que en Carnaval mi disfraz es tan peculiar: mi estilizada cola de pez, la túnica vaporosa y de colores indescriptibles, mi cara plateada; y unos largos y ondulados cabellos azules, donde se mueven las estrellas y los caballitos de mar, al son de mi alegre canto.


Cuento seleccionado del blog Adelamicro que junta textos de enfermos de Ela (Esclerosis Lateral Amiotròfica). Para participar de la selecciòn reservada a los afectados por la Ela ver la convocatoria

Nessun commento:

Posta un commento

Grazie!