mercoledì 14 gennaio 2015

RECORDANDO SENSACIONES FANTÁSTICAS. Gloria González Ortega

Esta vez mi amiga y su Reiki me ayudaron a convertirme en una niña pequeña; y mira que tengo casi 53 años (que poderes tiene Rocío, ¡jajaja!).   

Yo era una niña pequeña  que quería sentir la agradable -y casi olvidada- sensación de volver a tragar. Y gritando como una loca, bebía y bebía de un arroyo. El agua estaba muy fresquita. ¡Qué placer daba cuando pasaba por la garganta!

Luego me fui a un kiosco cercano; y me pedí todo tipo de refrescos, granizados, helados y todas las cosas frías que había por allí. ¡Qué placer sentía al bajar por mi garganta todo tan fresquito!

Cuando llegó el momento de pagar yo no tenía dinero suficiente e insistía dónde tenían que ir a cobrar, porque mis padres les iban a pagar. Pero los del kiosco me decían que jamás habían visto a nadie que con tanto placer tomara todo; y no como una glotona, ”que es lo propio de la edad”, decían, y decidieron invitarme. 

Cuando me despedí de ellos, les di las gracias por hacerme recordar todo aquel festival de sabores tan fantásticos y aquellas sensaciones tan maravillosas y magníficas. Ellos no podían entender porqué decía eso, pero les impresiono que yo hablara de esa forma. Al despedirnos, quedamos como grandes amigos y me dijeron que siempre que fuera por allí, pasara a verlos.

Cuando me desperté, que fue como siempre al final de la sesión de Reiki, volví a tener otra vez esta saliva espesa y gomosa que se me queda pegada en la garganta. Pero ¡qué feliz fui recordando todas aquellas sensaciones maravillosas y fantásticas que ya casi tengo olvidadas!


Cuento seleccionado del blog Adelamicro que junta textos de enfermos de Ela (Esclerosis Lateral Amiotròfica). Para participar de la selecciòn reservada a los afectados por la Ela ver la convocatoria. 

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